David ha muerto. Nuestro Rey y guía se ha desvanecido conjunto con las notas de su arpa. Ya no existe el pastorcillo de ovejas que derriba a gigantes, no, ya no. Ya no existe aquel que una vez La Divinidad diera su favor. Aquel que con cánticos de Fe se abría paso delante de sus enemigos.
El Rey ha muerto y con el su descendencia de hombres justos que empuñan la verdad como arma letal y entregan a La Gracia Divina su alma. Yace en el campo del olvido aquel que libro batallas en nombre de un porvenir. Me pregunto ¿donde quedaron su espada y El Arca del Pacto, donde ¡oh Dios! Donde?
¿Existe acaso un Salomón entre nosotros?
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Algún descendiente del Verbo vivo camina hoy entre los hombres, silente ante la impotencia, pues hoy Goliat se ha posicionado en terrenos distintos. Ya los campos donde el León al descubierto era alcanzado por una piedra lanzada con precisión no existen. Hoy se yerguen descarados laberintos carentes de honor, y esto lo aterra pues nunca antes enfrento cara a cara a la incertidumbre del deshonor. No lo entiende, no lo concibe, no logra ver su forma en esta selva de cemento. Sus manos tiemblan al saberse desarmado; su báculo, su arpa y su honda no existen y, su Fe, se quiebra ante los oídos sordos de su Dios. Primero el miedo, luego la ira y finalmente el dolor que rompe su espíritu en mil pedazos, pues aun su voz (caricia de terciopelo) es abucheada por el poder y el dinero.
David existe entre tumbas de sueños, pies descalzos y limosnas. Moribundo va a la mesa de nadie o a un parque desolado que teme a los malandros por las noches. Asqueado va de si mismo pues de nada le sirve la llama en su pecho.
Escucha un llanto y se da cuenta que es el suyo que, sin quererlo, ha roto el nudo en su garganta. “Maldita sea” solloza mientras su cara golpea el piso, mientras se le escapa el ultimo aliento.
David ha muerto sin haber luchado, su enemigo nunca dio la cara. Pastorcillo era y no cazador por ello no pudo matarle.
David ha muerto . . . “Maldita sea”!
(resultado de la lectura de "David, Biografia de un Rey" de Juan Bosch)

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